La música está en la UCI

Se viven tiempos difíciles en la expresión artística de este país, debido a la censura que nació de una ley del gobierno anterior que no ha hecho más que perjudicar a la cultura, y que el actual gobierno aún no ha eliminado, y el Covid, que ha dañado muchísimo a la música, a pesar de que se ha demostrado con algunos músicos que se puede hacer un concierto respetando las medidas recomendadas para evitar la propagación de dicho virus.

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La música está en la UCI

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Foto: RTVE.es

Los músicos no son multimillonarios, son currantes que se chupan miles de kilómetros para hacer pasar al público un buen rato. La música es el mejor analgésico para el dolor físico o interior, por su magia nos olvidamos durante la duración del concierto de nuestros problemas, y es el mejor estimulante para el cuerpo, el alma, y la mente.

Durante ese tiempo, el grupo y el público forman una unidad. Mucha gente cree que son multimillonarios, pero eso son el 1% del total de músicos a nivel mundial, o me atrevería a decir que menos.

Los músicos son, aparte de músicos, en la gran mayoría de los casos pluriempleados, profesores de música, camareros, profesores, fontaneros, etc., que en su tiempo libre nos dan la oportunidad de disfrutar de su arte, porque la expresión artística es un don que poca gente tiene, por mucho que algunos se empeñen en crear grupos prefabricados con nula capacidad musical, y ayudados por el autotune.

El músico en numerosas ocasiones gana poco, y en muchas más incluso pierde dinero, y es ahí cuando se demuestra quién está por la música y quién por la pasta.

Nunca he entendido que la gente se cuele en los conciertos, es jugar con su pan, es incluso más grave que piratear los discos de un grupo, y no es lo mismo piratear a una gran multinacional que a un sello pequeño, porque para la multinacional es ocasionar pérdidas, pero para el sello pequeño significa echar el cierre. Cabeza, por favor.

Yo compraba muchos Cds piratas o me los descargaba, pero hasta que no empecé en la música no entendí el daño que estaba haciendo dándole al click del botón. Lo que conseguía en unos minutos, a ellos les costó mucho tiempo, dinero, e ilusión.

Debido a la emergencia sanitaria se han prohibido conciertos de la gran mayoría de grupos. Desde el poder que me da estar en la revista, pido ayudas para los grupos, tanto a nivel estatal como local o autonómico, que se realicen más conciertos, y no sólo cuando se aproximan las elecciones y quieren quedar bien con la chavalería, y que se ayude a la creación de asociaciones, salas, bares musicales…, en fin, apoyo a la música y a toda expresión artística.

Oscar Sancho de Lujuria en su libro «Ni política, ni religión, ni fútbol«, libro absolutamente recomendable, plasma una idea fantástica: «que cada sala trate de fidelizar un público en su sala, independientemente de quien toque. Les proporcione un carné que tiene descuento en bebidas a cambio de una cuota anual.» (capítulo Covidlaciones II, pag 112). Esta idea es genial, sería un gran incentivo tanto para el público como para los grupos.

Desde aquí pido al público respeto a todos los grupos, sean veteranos o nuevos. Iron Maiden empezó desde abajo, como todos los grupos. Muchos empezaron en su garaje, tocando gratis, y para cuatro gatos antes de llenar estadios.

No matéis la música ni permitáis que la maten, sería horrible vivir sin música, como decía aquella campaña publicitaria.

La música te da la vida, te anima en momentos tristes, te ayuda a rememorar momentos, personas que ya no están… No la abandonéis, ella nunca lo ha hecho.

Para Selu, un amigo que marchó muy pronto, y cuya melomanía nos unió.

Va por ti!

Los Delinqüentes y Tomasito Camino del Hoyo

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