Cuando Coltrane hablaba con Dios

Buf… la verdad es que os tengo que reconocer que me da un poco de vértigo escribir sobre John Coltrane. Es tan importante su legado y me deja tan loca cuando lo escucho, que no sé si voy a ser capaz de plasmarlo, pues hablamos de un auténtico titán del Jazz que sobrepasó todos límites conocidos. Vamos a hacer un pequeño recorrido por su carrera musical pero nos vamos a centrar en un disco en concreto: una obra maestra.

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John William Coltrane nació el 23 de septiembre de 1926 en Hamlet, Carolina del Norte. Se crió con su madre, pues su padre murió siendo él muy pequeño. En 1943 se establecían en Filadelfia, y ese mismo año su madre le compraría su primer saxofón. Pronto estaba tocando con la banda del barrio y la de la escuela secundaria, también tocaba el clarinete y la trompa.

En 1945 EE.UU. lanza la primera bomba atómica sobre Japón. Ante lo inminente, Coltrane se alista en la marina (para evitar que le alistaran en el ejército de tierra). Aquí pasó varios años, incluso se convirtió, primero, en artista invitado y, después, miembro del grupo Melody Masters.

Pronto se introdujo en la esfera Jazz independiente del momento, el Bebop. Se unió a varias bandas y empezó a estudiar en serio con Dennis Sandele, su maestro. También en esta época conoció a Hassan Ibn Ali, un pianista, compositor y técnico que será clave para las futuras composiciones de nuestro artista, pues influyó mucho en el concepto melódico de Coltrane. En estos años vio tocar en directo a Bird, algo que marcaría su vida para siempre. En palabras del propio Coltrane: “la primera vez que le escuché, me golpeó justo entre los ojos y nunca más salió de ahí”. En los años 50 ya era un habitual de la escena Bebop, moviéndose entre bandas de maestros como Dizzy Gillespie o Johnny Hodges.

El golpe de gracia llegaría en 1955, cuando recibió la llamada de Miles Davis que quería contar con él para su nuevo quinteto. Ya sabéis que Miles Davis se rodeaba siempre de los mejores, cómo no iba a estar ahí Coltrane, por favor… y así nacían el Hardbop y el Jazz modal. Entre las grabaciones de este quinteto ya se ve la capacidad creativa de Coltrane. Prueba de ello es el solo que Trane realiza en la canción “Round Midnight”, donde ya empieza a explorar con la melodía. Sin embargo, Coltrane tenía graves problemas con la heroína y el alcohol. Miles Davis, que acababa de salir de un infierno similar, le expulsó del grupo en 1957.

En este momento aparece el grandísimo Thelonius Monk en su vida, y juntos harán una serie de grabaciones que marcan el devenir del jazz posterior (Free Jazz). El directo del Carnegie Hall de estos dos es inclasificable de lo bueno que es. Finalmente consiguió vencer su adicción a la heroína a la vieja usanza, a pelo, en su casa con los suyos y con mucha fuerza de voluntad.

1958 será el año en que Coltrane saque su primer disco como solista, Blue Train. Cuatro de las cinco composiciones de este disco son de Coltrane, y dos de sus canciones se han convertido en estándares mundiales de Jazz: Lazy Bird y Moment´s notice. En este disco aparecen por primera vez los denominados “cambios Coltrane” o “láminas de sonido”, variaciones en la progresión armónica que sustituyen acordes comunes del jazz por otros mucho más intricados…, comúnmente conocidos (en mi mente) como “ya está Coltrane hablando con Dios”. Coltrane empezaba a perderse en improvisaciones con solos muy intensos basados en la asimetría y la irregularidad del sonido.

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Este mismo año volverá al grupo de Miles Davis, esta vez un sexteto compuesto por Cannonball Adderley, Red Garland, Bill Evans, Paul Chambers y P. Joe Jones… Buf. Será el momento de discos como Kind of Blues, donde Coltrane utilizaba en sus solos escalas modales en vez de acordes…, una locura todo.

En 1959 sale a la luz Giant Steps. Este disco ya va dándonos ideas de en lo que se convertirá la música de Coltrane, la canción que da nombre al disco tiene una de las progresiones de acordes más difíciles de la historia del Jazz, en donde ya se ve cómo experimenta con las melodías. Es un disco armónicamente muy complicado.

En los años 60 seguirá desarrollando su propia técnica instrumental, a través de una personal y espiritual visión tanto de la música como de la vida. Es el momento de composiciones tan preciosistas como My favourite things o In A Sentimental Mood (la canción del mundo entero que más me conmueve).

Y llegamos a 1964, un año clave para la carrera de Coltrane y para la historia de la música contemporánea. Este año sale a luz A Love Supreme, un disco considerado (porque lo es) una obra maestra con un mensaje extramusical y espiritual. Se trata de una obra dividida en cuatro movimientos (a modo de suite clásico), donde no primaba tanto por el virtuosismo interpretativo como por la composición y estructura de las canciones en sí.

Este disco se trata de un acto de fe. Tras una dura lucha contra el alcohol y la heroína, Coltrane sufrió una experiencia espiritual (de la que hablaba, pero no concretaba) que le hizo despertar de su “sueño dogmático”, y le marcaría definitivamente la existencia y creación artística. Se volvió un gran creyente, pero no seguía ningún dogma concreto. Practicaba un cristianismo libre, pues tomó ideas de muchas y diferentes religiones a partir de estudiarlas, así como diferentes espiritualidades del mundo, intentando elaborar un sistema de creencias propias. Esto mismo ocurría con su música, pues Coltrane la utilizaba para dar cabida a sus inquietudes espirituales.

El disco se crea en cuatro partes: Acknowledgement, Resolution, Pursuance y Psalm, a partir de un poema de Acción de Gracias. Todo comienza con un mantra de cuatro notas interpretadas por el contrabajo, que se va repitiendo hasta metérsenos en la mente como un himno religioso y, a partir de aquí, se crea una narración musical donde las palabras del poema son puestas por el saxofón de Trane, a modo de sermón (si habéis escuchado la canción que da nombre al disco, estoy segurísima que os habéis pasado tiempo después con el soniquete de a love supreme en la cabeza)

Para la grabación se creó una esfera íntima, en la que apenas se daban indicaciones a los músicos (tenían una gran complicidad entre todos). El disco se planificó minuciosamente, pero a la vez se hizo uso de una improvisación muy intuitiva, donde él marcaba la estructura y el resto del combo iba improvisando respetando la estructura principal. Parece que Coltrane esté improvisando, sin embargo hacía uso de elementos musicales muy concretos en momentos determinados (siempre relacionados con símbolos espirituales y religiosos). Parece muy complicado todo esto…, lo es, principalmente porque es una obra extremadamente personal, que abruma con su potente sonido y sin embargo nos presenta unos sonidos muy limpios.

Después vendrían más discos, así como muchas colaboraciones importantes. Muchos músicos no se sentían cómodos con algunas de las orientaciones polirítmicas y libres de Coltrane, así que se rodeó de músicos que comprendieran su sonido, incluyendo entre ellos a su mujer, la estupenda pianista (y maltratada por la historia del Jazz) Alice Coltrane. Seguía explorando el Jazz, haciendo composiciones cada vez más intensas y abstractas.

Sin embargo, en 1967 era diagnosticado de un cáncer de hígado que se lo llevaría el 17 de julio de ese año. …40 años tenía.

El verano pasado salió a la luz un disco suyo que ha estado perdido 55 años, Both Directions at Once: The Lost Album. Es brutal, cómo no…

Coltrane no es un músico fácil si no estás acostumbrado a su música, pues a menudo su sonido oprime y desconcierta. Si vas escuchando sus discos te das cuenta de que a pesar de que su sonido es muy reconocible, nunca suena igual y eso es maravilloso. Fue un innovador que se adentró en la improvisación de manera magistral, y eso le llevó a sobrepasar todas las barreras del Jazz. Su anhelo era la búsqueda de identidad musical y de la libertad de expresión a través del misticismo y del compromiso con la Lucha por los Derechos Civiles.

Yo no sé si Dios existe, me inclino más por el no, pero de lo que sí estoy segura es que si existiera, tendría a Coltrane susurrándole al oído estridencias con su saxofón, y el mundo sería un lugar mejor.

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