Elsa Mateu, reflexiones sobre Improvisación Libre

Elsa Mateu ha aparecido en Raras Músicas, y ha aportado un empuje que nos hacía falta. La gente nueva viene muy bien para que no nos atasquemos, y para aportar vitalidad al proyecto. Y a Elsa le sobra todo eso.

¡Qué buen fichaje hemos hecho!

Con ella estoy en el grupo pUroRuiDo, y ya hemos hecho muchas cosas desde el pasado verano hasta aquí. Un muy buen disco de inicio, y a continuación una  evolución muy interesante.

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pUroRuiDo en La Tortuga, sábado 16 de noviembre 2019

Les dejo con su entrevista y sus reflexiones acerca de la improvisación libre.

¿Cuándo y cómo llegaste a la improvisación libre?

Llegué a la Improvisación Libre en 2012 en Tenerife. Aunque estudié música desde muy pequeña, y me dediqué profesionalmente al cello durante una etapa de mi vida, hacía años que lo había dejado para estudiar la carrera de Escenografía, y dedicarme a la Iluminación escénica.

Así llegué a la isla en 2011 como diseñadora de luces de teatro y danza, y allí me quedé trabajando en varios proyectos diferentes hasta que volví a Madrid en 2017.

En el entorno artístico de Santa Cruz conocí el Festival KEROXEN, y a los músicos que participaban ese año con la Big Band of Visual Noise. Recuerdo especialmente al principio a David Paredes y Ricardo Marichal, que inmediatamente me invitaron a colaborar con ellos.

Empecé a ir los miércoles a las sesiones en el Equipo Para (cuando aún estaba en la Calle Clavel) y conocí al resto: David Perreko, Carlos VKMonitor, Guillermo Horta, Simone Marín, Rafa Pinillos… Tengo que agradecerles a todos ellos que me dejaran participar cuando aún no tenía ninguna experiencia en la improvisación.

Más tarde aparecieron mis compañeros de Salétile, Dani Tupper y Ruymán García, y con ellos desarrollé un proyecto más estable durante el tiempo que estuve allí.

¿Por qué te interesa esta forma de hacer música?

En un primer momento me permitió volver al cello desde otra perspectiva. Pude disfrutar de su sonido, y sus posibilidades expresivas sin tanta responsabilidad ni expectativas.

Sólo por el sonido en sí. Descubrí registros que no había explorado antes, y cómo podía integrarlos en tiempo real entre los sonidos electrónicos, el saxo de Marichal, y la voz de Horta.

Ese nuevo camino me interesó mucho, y me volvió a acercar a la música en un momento en el que estaba muy lejos.

Ahora que he vuelto a la vida de cellista después de bastantes años, me interesa aún más.

Sigo descubriendo cada día nuevas posibilidades a medida que colaboro con diferentes improvisadorxs, y me parece la forma más creativa e interesante de estar en la música.

elsa mateu

¿Cuáles son las influencias que te han ayudado al aprendizaje de tu lenguaje improvisatorio?

Pues no lo tengo muy claro… Por supuesto que pesan mucho mi formación clásica y el propio instrumento, pero también otros muchos estilos que me han interesado en diferentes momentos.

Pero sobre todo he aprendido improvisando, así que supongo que mis mayores influencias son lxs músicxs con lxs que colaboro.

Últimamente recuerdo mucho una etapa en la que toqué en el grupo de Javier Corcobado. Debía ser en 1998 más o menos. Yo estaba muy lejos de improvisar en ese momento, y su música era muy nueva para mí, pero me abrió la mente a la poética del ruido.

También colaboré en esa época con muchos cantautores cubanos: Polito Ibáñez, Alejandro Gutiérrez, Roly Berrío… Con ellos aprendí a seguir la armonía y a escribirme yo misma las líneas de cello.

Todo eso está en alguna parte, y estoy segura de que se nota.

Más recientemente, el trabajo en Tenerife con Salétile, que nos llevó a nuestro disco Humanoides del abismo, fue clave para entrar de lleno en el Noise y la electrónica, y actualmente en Madrid sigo aprendiendo y recibiendo influencias de mis compañeros de pUroRuiDo (Javier Entonado y Tomás Lucas), y del resto de improvisadorxs a los que voy conociendo.

¿Escuchas mucha música improvisada libremente? ¿Crees que es necesario hacerlo para ser un buen improvisador? Es algo que me he planteado de vez en cuando. Yo, en particular, no suelo escuchar mucha música improvisada. Por supuesto, en los conciertos que asisto, o mientras toco con otra gente, pero no suelo escuchar discos o ver vídeos de este tipo de música. Lo hago, pero no con frecuencia. La fuente de inspiración la busco en otros sitios: lectura, escuchando música “convencional”, e interesándome por otras disciplinas artísticas, o no necesariamente artísticas. ¿Cuál es tu opinión?

Elsa Mateu: Últimamente sí escucho bastante música improvisada libremente, sobre todo desde que he vuelto a Madrid. Intento ir a todos los conciertos y sesiones que puedo, y escucho los trabajos de amigxs o compañerxs.

Pero también escucho otros tipos de música de los más variados e inconexos, desde Jacob Collier a Rosalía y El niño de Elche, pasando por Cuba y Argentina, e intento llenar mis lagunas en el terreno de la clásica contemporánea y el Free Jazz, aunque siento que no hay tiempo en la vida para tanto.

No sé si es necesario, supongo que cada unx llega por su camino, y me sorprende la cantidad de caminos diferentes que pueden tomarse.

Creo que a mí, personalmente, además de la música “convencional” como dices, que me influye cada día y mucho, me ha condicionado también enormemente mi lado plástico.

Encuentro muchas semejanzas entre pintar e improvisar, muchas sensaciones parecidas.

¿Piensas que el arte hay que tomárselo “en serio”? Quiero decir, si hay que tenerle respeto, o simplemente encararte con él y hacer lo que sientas sin pensar en cómo te van a juzgar. ¿Es algo elevado y trascendental, o es preferible, en tu opinión, bajarlo de su pedestal y considerarlo más terrenal, menos sublime?

Elsa Mateu: Creo que tomarse algo en serio y respetarlo, y pensar cómo te van a juzgar son dos cosas diferentes. Yo intento hacer lo que siento y me lo tomo muy en serio, y además agradezco mucho cuando alguien me dice que le gusta o le interesa lo que hago porque me anima a seguir.

También tengo en cuenta las críticas si son respetuosas: a veces me aportan algo y otras no, o acabo decidiendo que no estoy de acuerdo con ellas y me reafirman más en mis decisiones, pero siempre les doy unas cuantas vueltas.

En mi opinión, el arte es algo que hacemos sin saber muy bien qué estamos haciendo (como casi todo en la vida por otra parte), y creo que pensar mucho en cómo te van a juzgar es muy paralizante.

Por otra parte, los juicios destructivos muchas veces me parecen más una necesidad de ejercer el poder de quien los hace que otra cosa. Por eso directamente los ignoro.

Asumo que lo que hago es una de las múltiples posibilidades de lo que se podría hacer, y que tiene una importancia bastante relativa.

Podría hacerlo de otra forma, pero quiero hacerlo de ésta, no porque sea la mejor ni la única, sino porque necesito hacerlo así. Es tan trascendental como eso. Si no te gusta, perfecto, no pasa absolutamente nada.

¿Qué es para ti “espacios” en una pieza? Quiero decir, que si te dicen: “vamos a crear una pieza con ‘espacios’, ¿Qué interpretas?

Elsa Mateu: Supongo que algo relacionado con el silencio. Intentaría dejar huecos para que el silencio o los bajos volúmenes cobraran también protagonismo. ¿Te refieres a eso?

¿Consideras que la improvisación libre es un género musical autónomo?

Elsa Mateu: En general no creo que haya géneros autónomos, por mucho que los puristas se empeñen en poner fronteras. Y en particular, la Improvisación libre se alimenta de tantos géneros y lenguajes variopintos como improvisadorxs haya, por eso es libre.

Para algunxs pesa más el Jazz, y para otrxs el punk-rock o la clásica, pero nadie viene de la nada. En realidad, eso es lo que me resulta más interesante.

En otro sentido, creo que sí hay algo que la hace bastante autónoma, y es que no da dinero. Paradójicamente eso es una ventaja muy grande, ya que no dependemos económicamente del éxito y las ventas.

Nosotros mismos autoproducimos nuestros discos, y organizamos nuestras sesiones y conciertos fuera de los circuitos comerciales, y eso da mucha libertad a la hora de crear.

Hay músicos e improvisadores (como yo, por ejemplo) cercanos a la idea de hacer primeras tomas y de dejarse llevar por la intuición, la inmediatez y la espontaneidad. Hay quien dice, sin embargo, que esa forma de entender el arte lleva a fórmulas repetitivas y aburridas, y que el ensayo y la composición son necesarios para evitar esos inconvenientes. En mi opinión, las fórmulas y patrones se repiten en cualquier manifestación artística. ¿Qué opinas?

Elsa Mateu: Me interesan las dos cosas. Las fórmulas y patrones son muy útiles, y, como dices, siempre están ahí. Improvisemos o ensayemos, siempre vamos a recurrir a algo conocido.

Intuitiva y espontáneamente utilizamos lo que tenemos asimilado, nunca inventamos de la nada. Luego podemos trabajarlo, modificarlo, o usarlo tal cual.

Otra cosa es ser repetitivo o aburrido, pero la composición y el ensayo no te aseguran dejar de serlo. Y las primeras tomas me encantan.

En un libro llamado “El nuevo paisaje sonoro”, de R. Murray Schaffer, viene la siguiente afirmación: “Es cierto que hay mucha gente que no son sensibles al ruido; pero esos son precisamente los que tampoco son sensibles al argumento, o al pensamiento, o a la poesía, o al arte, en una palabra: a cualquier tipo de influencia intelectual. La razón de esto es que el tejido de sus cerebros es de una calidad muy tosca y ordinaria. Por otro lado, el ruido es una tortura para gente intelectual”. ¿Cuál es tu opinión sobre esta afirmación?

Elsa Mateu: ¡Define ruido, y define intelectual! En serio, no sé, no tengo suficiente información sobre la calidad del tejido cerebral en general para poder opinar sobre esa afirmación.

En todo caso podría diferenciar entre el ruido que a mí me resulta una tortura, como el ladrido continuo del perro del vecino o los camiones de la basura a las 2 de la madrugada, y el ruido que me puede llegar a emocionar, como un sonido electroacústico a alto volumen en una pieza, por ejemplo.

No sé si es a eso a lo que te refieres, pero supongo que me molesta si no lo elijo y no puedo evitarlo.

Si decido asistir a un concierto o escuchar una grabación en la que el ruido forma parte de la experiencia musical, me puede interesar mucho. Y mi grupo actual se llama pUroRuiDo… no sé si eso me hace intelectual o lo contrario.

Elsa Mateu, explícame brevemente tu concepto artístico y musical.

Como ya dije más arriba, creo que hacemos arte y música un poco a ciegas, y eso es lo apasionante. No tengo un concepto cerrado de lo que tengo que hacer, o al menos no conscientemente. Intento ser receptiva y desarrollar las ideas que me van llegando con las herramientas de que dispongo.

Actualmente enfoco mi creatividad casi exclusivamente hacia la música y la enseñanza, pero en otros momentos he pintado o he diseñado luces, y siempre es un poco parecido: a veces encuentro algo que funciona y a veces no, y tengo que seguir insistiendo.

De repente se me aparece un camino nuevo, y tengo que meterme de cabeza para sacarle el jugo sin saber muy bien a dónde me va a llevar.

Lo más importante es atreverse, por eso hay que cuidarse de las censuras que te paralizan, vengan de ti mismx o del exterior, y asumir los errores y los fracasos como parte de esa búsqueda. Y que la inspiración te pille trabajando.

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