Gustavo Orihuela y el Proyecto del Violín Boliviano

La presente entrevista se inicia primeramente en 2019 con un largo preámbulo de correos electrónicos, mensajes fallidos sin poder responderse, y cuestionarios que quedaron colgados en las redes de la informática. Luego llegó el 2020 con su sorprendente pandemia gracias al COVID-19, que nos alejó aún más la atención. Gracias a la persistencia comunicacional, el contacto se dio a finales del año pasado por Messenger, donde logramos entablar una hermosa conversación con Gustavo Orihuela.

Durante el transcurso del tiempo de transcripción y edición, pasó a mejor vida Randolph Ríos (9 enero 2021), quien participó en el proyecto musical Gustavo Orihuela Quartert interpretando el contrabajo. Este artículo va dedicado a su memoria.

Gracias a Gustavo Orihuela por la confianza y amistad musical. Luego de acostumbrarnos poco a poco a los Nuevos Tiempos, y etapas de transformación que sufre el planeta entero, seguimos en el camino de la música, tal vez, con más ímpetu y consciencia que antes. Agradecer nuevamente por la colaboración para la entrevista exclusiva con LaCarne Magazine.

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Gustavo Orihuela y el Proyecto del Violín Boliviano

gustavo orihuela

¿Cómo nace Gustavo Orihuela a la vida musical?

Bueno, hermano, gracias por la entrevista. Yo, agradecido. La música siempre ha estado en mi vida, desde muy pequeño, gracias a mi familia, ha sido un suceso muy natural. Yo recuerdo que siempre me quedaba a escuchar las músicas que escuchaban en casa, el Grupo Khanata, el Grupo Coca, Música Clásica (un poco), escuchaba Los Panchos…, entonces siempre había una afinidad con la música.

Después descubrí la zampoña, y ya tocaba muchas canciones con la zampoña. Había una afinidad muy linda que hasta ahora la disfruto, y ya más adelante pude descubrir otros instrumentos como el charango, la guitarra, y más tarde -a los 11 años más o menos- el violín, que fue una experiencia muy linda, y hasta la fecha que seguimos construyendo con el violín.

Luego de pasar por varios instrumentos, ¿cómo te nace esa conexión con el violín?

El violín lo conocí a los 11 años. Fui a un concierto a la Escuela de Música Simeón Roncal (donde después estudié), y tuve la oportunidad de ver a un niño tocando el violín. Entonces me despertó curiosidad por ese instrumento.

Yo también era muy chaval, muy niño, y a partir de ahí fue una relación muy linda con el violín, muy natural. Tenía una educación musical muy libre, entonces ha sido una relación bien linda. Ya a los 16 años me puse a estudiar de verdad con una beca en el Conservatorio, y empezó la carrera.

Gustavo Orihuela, ¿cuáles fueron tus influencias artísticas y musicales?

Las influencias artísticas siempre han estado ligadas a la música, al sonido. No tanto así a otras artes, aunque ahora ya estoy explorando más. Me gusta explorar y aprender de otras artes.

En las influencias en la música siempre está la Música Boliviana, la Música Autóctona también, todo lo que es los sikus, los Sikuris, la música de nuestros pueblos, y la Música Popular. En Chuquisaca, en Sucre, de donde yo soy, siempre he escuchado Cuecas, Bailecitos, Kaluyos, rodeado de ese ambiente sonoro he crecido. Ya más adelante he podido escuchar algo de Rock, algo de Música del Mundo (que me abrió mucho).

Las influencias musicales que tengo son el Grupo Khanata, el Grupo Coca, William Ernesto Centellas -que es muy importante-, la Música Clásica, Richard Galeano, Astor Piazzola… Me gusta mucho el Latín Jazz, y, bueno, los grandes violinistas de Jazz como Stéphane Grappelli, Didier Lockwood, Groodfull, Jaen Luc Ponty, Alexis Cárdenas -un grande también-.

De Sucre a La Paz vienes a estudiar música. ¿Cómo fueron esos tiempos? ¿Qué anécdotas guardas?

Sí, fue una anécdota muy linda ya que yo estaba en Sucre y vine a un Encuentro Orquestal gracias a unos músicos suizos (M. Müller, L. Weber) y japonés (Ch. Makita), que era mi profesor de violín en Sucre, y ellos nos consiguieron una beca en el Conservatorio. Entonces ése fue el gran paso. Me acuerdo el año 2000 – 2001, me vine aquí a La Paz a estudiar música y psicología, y empezó el camino de hacer una carrera musical.

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Gustavo Orihuela, nos conocemos desde que te vi -aproximadamente el 2003- tocando con la banda Los Tocayos. ¿Qué recuerdas de aquella etapa dentro del grupo?

Anécdotas hermosas ¿no? Yo pude tocar aquí en La Paz ya con músicos como Los Tocayos, una gran banda de Rock Latino. Ahí también te conocí a ti con la Marraketa Blindada, con los hermanos del Hip Hop. Muchos músicos después, yo empecé a tocar con K’ala Marka. He tocado con grandes bandas como Los K’arkas, Bonanza, La Orquesta Sinfónica Nacional, y ya me abrí un espacio entre el estudio de Música Clásica, y también en la noche me iba a tocar a los boliches, a los clubes. Esa hermenéutica duró bastantes años, y siempre luchando por tocar la Música Popular y la música que me gustaba.

Los Tocayos es una de las bandas más importantes en mi carrera, porque junto con ellos le he podido dar a mi violín -que se llama Sotelo- un camino diverso, un camino con el Rock Latino, con la música de los pueblos, y sobre todo con el Rock.

Entonces ahí era raro escuchar un violín en el Rock, pero fue la oportunidad de poder hacerlo juntamente con ellos. Hicimos tres discos junto con Bilo, Jherson, Juan Pablo, y Pepito Guachalla. Un camino hermoso, muy lindo, de muchas anécdotas, muchos viajes, muchos premios, y hemos compartido escenario con grandes estrellas, como con Gustavo Cerati, Molotov, Rata Blanca, Aterciopelados, qué se yo, muchos músicos donde también hemos estado juntamente contigo.

Gustavo Orihuela, te fuiste a estudiar a la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, ¿cómo fue la experiencia?

Sí, hermano. Fue muy importante eso, lo que acabas de mencionar. Yo estuve estudiando psicología y música en la ciudad de La Paz, y tenía una Tesis de Licenciatura sobre Musicoterapia. Siempre he tratado de mezclar las dos ramas, tanto la música como la psicología o la terapia, así que me fui a estudiar a la Universidad de España en Valencia, una Maestría en Musicoterapia, y fue una oportunidad muy buena, me abrió muchísimo la cabeza en todos los sentidos.

Conocer Europa, y sobre todo empezar a trabajar creyendo en mis propios proyectos, ya no como un músico al servicio de otros proyectos, empecé a elaborar mis proyectos, y ahí nació Le Petit Manouche, Copla and Soul, como también otras bandas muy buenas.

En España pude hacer la Maestría en Musicoterapia, especializarme en esta rama, que es más enfocada a la salud integral desde el sonido, desde la música -cómo puede ayudar la música y el sonido a las personas, a los grupos-, y en diferentes ámbitos. Y también pude desarrollar una carrera musical muy importante al lado de la Música Flamenco, por ejemplo, con los Gitanos.

He conocido a grandes, he girado por toda España. Compañías de Danza, de Flamenco, he estado en Orquestas Sinfónicas, en la Orquesta de la Generalitat Valenciana, e hice mis bandas -que eso es el logro más grande-. Le Petit Manouche con el álbum Cuerdas Alienígenas. También hicimos un álbum con Copla and Soul – otra banda-, y asíesta carrera empezó. Con mi violín (que era un violín boliviano) que tocaba Música Clásica -también-, dije “voy a tocar lo que a mí me gusta”, y empecé a hacerJazz con Le Petit Manouche.

Sotelo, el violín, ¿cómo llega a ti? ¿Cuánto tiempo te acompaña? ¿Qué cuidado se debe tener con él?

Bueno, el Sotelo es un hermano que su nombre se lo puso mi primo Marcelo Otterburg, con el cual yo viví aquí en La Paz. Un día me dijo: eybájalo al Sotelo. Yo dije -quién es el Sotelo-, es pues tu violín – jejeje – Él ya lo bautizó sin que yo lo supiera. Es una historia bonita, y él (Sotelo) está desde el 2000, o sea, ya tiene 20 años junto conmigo, pero debe tener más de 50 años (más tal vez).

Es un hermano, mi violín es parte de mi cuerpo, de mi alma, y siempre le tengo mucho cuidado, aunque ya le he dado “mucha tela” tocando desde las playas, tocando en las montañas, en la nieve, tocando en todo lado, y, pues, la madera sufre como la piel humana. No obstante, es un compañero que ahora sigue vigente. Con él hemos grabado el último álbum Terra, como el Efímera, y realmente estoy agradecido de tener un violín tan noble como el Sotelo.

Gustavo Orihuela ¿cómo has evolucionado hacia el Jazz?

Es una linda pregunta. Yo ya escuchaba Jazz aquí (cuando viví) en La Paz, antes de irme a España. Stéphane Grappelli, que es como el padre de todos los jazzistas en el violín, un francés con unos dedos mágicos, una música hermosa.

Entonces, yo ya empezaba a escuchar, y empecé a sacar en el violín algunos toques, y me di cuenta que este lenguaje del Jazz me ofrecía crear en tiempo real. Me ofrecía una libertad amplia en la ejecución, en la interpretación y en la creación. Fui investigando más.

Lo primero que conocí en Jazz fueron algunos estándares que tocaban en La Paz, en Sucre, y después ya en España toqué mucho Jazz Manouche o Jazz Gitano. Pude participar en Festivales de Tango, que existen en Europa como también en Sudamérica, y de esa manera me dediqué a explorar este estilo, también mezclando con la música boliviana, con mis orígenes.

En España yo tocaba música gitana. Me sentía un poco triste, ya que no tocaba música boliviana en España, tocaba más música india, gitana, flamenco y otros para trabajar. Así que después de hacer el álbum Cuerdas Alienígenas en España, volví a Bolivia (2012) e hice el primer álbum de Música Boliviana con el violín que se llama Bolivian Violin o Violín Boliviano, con esa remembranza de mi tierra, de mis raíces.

Ahora cuando salgo al exterior lo primero que muestro es la Música Boliviana con las mezclas con los estilos de los lenguajes (con el lenguaje del Jazz), y después toco la Música del Mundo que me gusta muchísimo.

Para mí el Jazz es un estilo de vida, una filosofía de vida porque no existe discriminación, no hay racismo, es la igualdad y la lucha por los Derechos Humanos desde la música.

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Como músico íntegro y versátil has mencionado la interpretación del violín con grandes bandas y de distintos géneros. ¿Quiénes han recibido las colaboraciones de Gustavo Orihuela en cuanto a producción?

He tenido la oportunidad -yo pienso- de ser inquieto para conocer más música, más diversidad. He convivido con los Gitanos, he viajado con ellos en giras, he hecho música con Músicas del Mundo, Músicas Árabes, y también con músicos bolivianos -por supuesto-, y tengo grandes colaboraciones en las que he podido estar.

El disco Oro Blanco de Juan de Pilar (por ejemplo), un enorme guitarrista de Flamenco de Valencia, España. He podido grabar con Copla and Soul discos Orquestales. He grabado también para K’ala Marka, Los Kjarkas, Bonanza, para muchísimas bandas, amigos y hermanos de la música, tanto de Bolivia como Sudamérica, Europa, algo de África, y siempre colaborando con grandes amigos con el violín.

Lo lindo es que puedo decir que mi violín, siendo un “violín boliviano” en concepto, porque mis raíces son bolivianas y amo mucho mi país, es capaz de poder dialogar otros lenguajes, otros discursos de otras culturas, y eso ha sido gracias a la apertura y a la diversidad que he podido recoger en todos mis viajes, en toda mi carrera, y que sigo recogiendo, porque éste es un camino largo.

Sigo en un constante aprendizaje, y también en una maduración muy importante -actual- sobre lo que es la Música Boliviana, nuestras raíces, tan importante para poder pisar tierra firme y saber qué cosas tengo que hacer ahora, a partir de este paso musical.


Actualmente has estrenado históricamente el primer disco -single- de vinyl en la Nueva Era de este Siglo XXI, haciendo que la música de Gustavo Orihuela se viva, sienta y explore con algo único por ahora entre los músicos en cuanto a producción. ¿Qué nos puedes comentar del flamante material discográfico?

Sí, mi hermano. Estamos contentos de haber lanzado este último tiempo dos discos. El 2019 lanzo el álbum Terra, y el 2020 (año de pandemia) hemos lanzado Efímera. Ambos son grabados en vivo, y grabando el álbum Terra tuvimos la oportunidad de poder hacer un disco de vinilo, un proyecto piloto juntamente con Andrés Martínez.

Fue una experiencia hermosa. Hemos hecho muy pocos vinilos,pero muy conscientes de que esta calidad que tiene el vinyl es extraordinariamente impresionante. Muy agradecidos porque hemos podido lanzar este proyecto piloto, y ha respondido muy bien. Ya se han vendido los 20 discos que habíamos hecho -muy poquitos-, pero para el presente 2021 estamos haciendo esfuerzos para tratar de sacar un LP con todo el álbum Terra, que le tengo mucho cariño.

¿Quiénes conforman actualmente Gustavo Orihuela Quartert?

Gustavo Orihuela Quartert está conformado por Luis Daniel Iturralde en la batería, Diego Ballón en el piano, Randolph Ríos (+) en el contrabajo, y yo, Gustavo Orihuela, con el violín Sotelo. A veces tenemos presentaciones en vivo y colaboraciones con José Abreu, un gran percusionista latino, y otros hermanos de la música.

Andrés Martínez es uno de mis mentores, experto profesional en grabaciones en vivo y directo. ¿Con quiénes más trabajaste en la realización de tu material? ¿Cómo fue la experiencia de tus últimos discos como Gustavo Orihuela?

Fue una experiencia muy importante trabajar con Andrés Martínez. Es un inquieto de la tecnología y una persona extraordinaria. Hemos podido hacer el álbum Terra en Hyla Records de Javier Zurdito” Flores, una grabación en vivo. ¿Por qué? Porque nosotros somos una banda de muy en vivo.

Hemos grabado cada uno en una cabina, y esa esencia, ese respirar del tiempo real del vivo, se siente en el álbum Terra, y también en el álbum Efímera. Ha sido una experiencia muy buena trabajar con Andrés M., con Alvarito Arroyo, más adelante con María Fernanda Antuña (en la edición de los discos).

Pienso que el trabajo en equipo es el éxito. Habernos reunido con Andrés ha sido muy importante, porque de él fue la idea de hacer un vinilo aprovechando que teníamos un disco entre las manos, como el álbum Terra. Pese a que tuvimos el cambio de Gobierno en 2019, después un año de pandemia en el 2020, ha tenido su alcance boliviano y mundial, y estamos dándole ese empuje a nuestro álbum querido.

Un álbum que habla de música boliviana, con obras como de Nilo Soruco, la Aromeñita de Manuel Solíz, todas esas versiones en nuestro lenguaje del Jazz, más libres, respetando, pero las esencias. Y también las Músicas del Mundo, como Caravan, tenemos ahí Huayño y Canción de Don Mauro Nuñez. Realmente es un álbum que yo lo quiero muchísimo.

Gustavo Orihuela Quartet - Huayño y Canción

¿Qué cualidades tiene la música de Gustavo Orihuela?

Algunas cualidades de nuestra música -que me gustaría decirte, hermano-, que nosotros hacemos Festivales de Jazz, el Jazz Day o Día del Jazz, tengo el Festival Django -de Música Gitana- Jazz Manouche, y promovemos estos espacios de encuentro para que la música siempre tenga esa parte estética tan importante de hacerla bien elaborada.

Pero también esa parte social, esa parte del respeto a los Derechos Humanos, del respeto al otro, a la diversidad, a la interculturalidad, que se siente en nuestra música. Y eso es algo muy importante en nosotros, que siempre vamos a promover que exista un sonido diverso desde nuestra música y desde nuestras propuestas.

Gustavo Orihuela, ¿qué tema del Prof. Nilo Soruco interpretas?

El tema que hemos propuesto y grabado de Don Nilo Soruco es La Vida es Linda, un tema que es hermosísimo, muy conocido y versionado. Tuvimos la oportunidad de hablar con su hija (Zemlya Soruco), quien nos dijo que su padre compuso el tema en un tiempo de encierro, cuando estaba en la cárcel, y la canción va dedicada para la amiga de su hija que estaba pasando un mal momento, y que nos muestra esa gran capacidad de resiliencia y fuerza que tenía este compositor.

Creo que de eso se trata. Los músicos, los artistas, nosotros siempre tenemos que tener un “imaginario” muy libre, muy amplio, pero siempre aterrizando a la simpleza de las emociones humanas, a la simpleza de los valores humanos -que a veces los olvidamos-, y creo que ese camino de reflexión y de aterrizar siempre tenemos que hacerlo para que nuestra música o nuestro trabajo artístico pueda llegar a los corazones, y también sensibilizar a nosotros mismos, a nuestros seguidores, y a los niños -al futuro-.

Gustavo Orihuela, ¿qué reflexiones vienen a tu Ser luego del camino recorrido hasta la fecha?

Las reflexiones son muy amplias. Yo estoy agradecido de poder dialogar y transmitir un mensaje con mi música, de tener una banda increíble con Luis Daniel Iturralde, Randolph Ríos (+), Diego Ballón, y de conocer a muchos músicos -como a ti, hermano querido Marraketa Alfonseka-, que es realmente una magia que tenemos para poder disfrutarla y poder compartirla con el mundo.

Yo pienso que estoy más comprometido con los proyectos sociales, más comprometido con lo que mi música pueda decir algo de mi pueblo, de mi barrio, de mi país, y también con un compromiso a seguir estudiando, explorando las Músicas del Mundo.

Luego de estos tiempos de cambio y cuarentenas, desde la trinchera musical, ¿qué nos puedes comentar?

Quiero agradecerte por esta linda entrevista (que ya la teníamos pospuesta), por este espacio para que también conozcan que mi proyecto El Violín Boliviano es un proyecto de todos -diverso, inclusivo-, que me gusta tocar para los niños o los adultos (o los adultos mayores), tocamos en área rural, tocamos en ciudades intermedias, tocamos también en grandes Festivales, y nuestra música es para todos, y siempre con un compromiso lindo para despertar el amor a la música en los niños. Tengo una hija hermosa (Victoria), desde que ella llegó me ha dado esa luz para poder llegar también a los más pequeños.

Para concluir, estamos agradecidos con esta carrera que estamos emprendiendo. El agradecimiento es a nuestros seguidores, a las empresas, amigos, instituciones que nos apoyan, y sobre todo a la gente que le gusta la música, que cree que sí podemos hacer cambios educativos y sociales, y cambios personales (desde la buena elaboración musical).

Siempre ligado con todos los músicos hermanos, y todo el equipo técnico que hace posible que hagamos discos y conciertos. Esperemos que vengan mejores tiempos, un 2021 con más fuerza. Vamos a romper el COVID-19 y vamos a romper cualquier maldad. Creo que ésa es nuestra lucha, para que la Cultura y las Artes siempre tengan una prioridad en nuestro país (Bolivia), y también podamos salir adelante todos.

Con esa genialidad y consciencia, ¿cómo siente y vive el día a día Gustavo Orihuela?

Bueno hermano, la genialidad creo que la construimos con trabajo día a día, ¿no? El día a día para mí es hacer las cosas bien, intentar hacer las cosas bien. Agradecer por los avances, las ideas y los progresos que tenemos como músicos, como banda, como equipo.

Ahora viene un año más cargado de proyectos musicales y sociales. Así que yo pienso que para mí la música se torna de una manera mucho más responsable, porque las experimentaciones están bien, pero también el mensaje es lo que más importa en este momento, y en este tiempo de reflexión tan duro que nos ha tocado vivir en Bolivia y en el mundo.

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Alfonseka y Gustavo Orihuela

Siendo padre de familia, ¿cómo te ha marcado la música en adelante?

Sí, como padre ha sido una experiencia única. El transmitir las emociones desde la música a mi hija ha sido algo muy especial, muy extraordinario, que todavía lo estoy asimilando y disfrutando día a día. Toda mi música se la dedico a mi hija, y también mis conciertos. Ella para mí es una “fuerza interna y externa potente”, y agradezco que ella también disfrute del fenómeno musical, que para mí eso ya es un regalo gigante.

¿Qué más nos puedes comentar del Proyecto de Violín que llevas como estilo de vida?

Sobre el Proyecto del Violín, vamos a seguir armando y formando orquestas y grupos. Tengo un Laboratorio de Violín Moderno, donde enseño de manera privada a muchos músicos amateurs, y también gente que ya hace un camino profesional.

También formamos a muchos niños en áreas rurales. Por ejemplo, en Chuquisaca tenemos proyectos, recuperamos Cultura, hemos recuperado Cultura a través del tallado de madera, a través de la música, de la ejecución de Sikus, a través de la recuperación de la Tradición Oral, y creo que es importante y muy motivador recuperar nuestras culturas -conocerlas primero-, para que, a partir de ahí, se haga más rico el aprendizaje para uno mismo -como compositor, como músico- y también para apoyar.

¿Cómo te has acomodado en las cuarentenas -rígida y dinámica- del 2020 debido a la llegada de la emergencia sanitaria causada por el CoronaVirus?

La cuarentena ha sido un periodo muy jodido, muy duro, porque para nosotros, que estamos acostumbrados a salir, a movernos, a estar en un contacto directo con la gente, ha sido un cambio durísimo.

Nos hemos acomodado -menos mal- al tema digital, hemos podido hacer varios conciertos en línea, y también conciertos a distancia, participar en Festivales, pero ha sido un trabajo muy inquieto, de no quedarnos en “nuestra zona de confort”, y tenemos que estar preparados para adaptarnos a esta nueva forma de vida, no nos queda otra. Más bien agradecemos a los que me han ido impulsando también en este tiempo, a todos nuestros amigos auspiciadores que hacen que sigamos vigentes en este camino.

Gustavo Orihuela, ¿qué frase, verso o dicho te gusta evocar?

Gracias por la entrevista. Muy linda, hermano. ¿Alguna frase o verso que pueda evocar o remembrar? Yo pienso que “estamos aquí para vivir el presente”, “la vida es hoy”, “trata a los demás como quieras que te traten”, y “haz las cosas con mucha sinceridad, con mucho amor y con mucha fuerza porque la vida es muy corta”.

¿Cuáles son tus palabras de despedida?

Así que con estas palabras yo me despido, y mando este mensaje a todos los hermanos de Sudamérica, de Bolivia, y del mundo, para que siempre tengamos la fortaleza de salir adelante con nuestras armas, que es nuestra música, nuestras herramientas que abren la emoción al mundo. Así que gracias, hermano, un abrazo fuerte, y seguimos compartiendo música hasta los últimos días. Un abrazo, hermano. Gracias.

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