René Hamel, música autóctona hecha con altura y alma

La música originaria, ancestral, y que va más allá de cualquier pentagrama o matemática, siempre ha estado presente en mi genética, llamando mi atención -desde muy pequeño- los instrumentos tradicionales, en especial de viento, como la quena, el siku o zampoña.

Así la amistad musical me llevó a congeniar con el protagonista de la presente, entre las tertulias de las noches paceñas y el ambiente cultural, se gestó nuestra amistad, que cada vez que se encuentra renace en un cordial y respetuoso abrazo.

Admirador de su personalidad y talento, además de la actitud y compromiso para la interpretación de su instrumento, nos encontramos junto a René Hamel, quien nos abrió las puertas del Espíritu para conversar sobre su experiencia musical hecha vida, en exclusiva para LaCarne Magazine.

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René Hamel, con la Quena y Vientos de Los Andes

rené hamel

Gracias por la colaboración y confianza, siempre es un gusto intercambiar ideas y palabras, estilos y vivencias musicales. Luego de dos años de sobrevivir al COVID19, personal y musicalmente hablando, ¿cómo estás actualmente?


Es una etapa rara para todos, para nuestros seres queridos, para la humanidad. Atravesamos una serie de obstáculos, y, si en condiciones “normales” se hacía cuesta arriba el desarrollar actividades relacionadas con la música, en esta situación pandémica es realmente duro.

¿Cómo naces a la vida musical?


Vengo de una familia (materna) que está relacionada con la música. Mi bisabuelo era Don Octavio Ponce Chávez, un quenista sucrense con bastante trabajo en este instrumento, era segunda quena de la Estudiantina Municipal, tocaba con don Fidel Torricos (pianista), y tenía trabajo con este instrumento -que es parte de mi familia-. Su hija, Luz Ponce (mi abuela), es una cantante magnífica. Se casó con Mario Padilla Chumacero, charanguero (charanguista empírico).

Mi madre heredó una linda voz, mis tíos también relacionados a la música. Adolfo, mi tío querido, era un quenista muy sensible, Julio (su hermano) también. Antonio tocaba, mi tía Elizabeth canta, y Mario (el hermano mayor) posee una voz muy particular, que a mí me conmueve.

Entonces, estuve cercano a la música de niño, comenzando a tocar quena y cantar (no muy bien) entonces. Nazco a la música de changuito, ché.

¿Qué influencias artísticas han recibido? ¿Qué estilos musicales han influenciado? ¿Algunas agrupaciones de referencia?

Soy una persona que gusta muchísimo de la música, del arte en la música, influencias… No lo sé, pero creo que la Música (folklórica) Boliviana es mi mayor influencia. Me gustan las grandes voces de Bolivia: Gladys Moreno, Raúl Shaw Moreno, Carlos López (a quién quiero y extraño mucho), también están Simeón Roncal, Lavadenz, William Ernesto Centellas, Alfredo Domínguez, Fidel Torrico, Felipe Rivera, las bandas de Bronces de Los Andes, y realmente soy un admirador del sonido propio de la Música Autóctona de esta parte del mundo.

Música de Maestros, Khonlaya y Mojjsa Uma, son tres instituciones que admiré y con las cuales pude participar. Es muy satisfactorio eso para mí.

Pude disfrutar de tu video Copajira, una hermosa composición que fue filmada en locaciones del Valle de las Ánimas, en La Paz, con una fotografía y narrativa que nos brinda alas para volar como un Cóndor de Los Andes. ¿Qué nos puedes comentar de la producción y realización de la obra?

Qué rico eso del vuelo del cóndor y sus alas.

Hace un tiempo, Patricio Pozo me llamó para reunirnos. Tenía en mente hacer una musicalización de un producto, agua ardiente de ají, para lo cual trabajamos y salió este tema, el Copajira. Era un Q’ochu o un lamento de quena, que, con los procesos que puso Pato (Patricio Pozo), quedó interesante.

Y bueno, luego continuó auspiciando este trabajo, se contactó con Gon La Serna (Mango Media), y él es un creativo en exceso, además que tenemos una amistad ya de algunos años, y, a partir del respeto y cariño, pudimos cotejar alguna idea y se logró ese video, que para mí fue una sorpresa, ya que el trabajo que hago no lo publico mucho. ¿Por qué? No lo sé, pero prometo mostrar más cosas como ésas. Tengo un par de cosas hechas que creo valdría la pena que se escuchen.

Entonces agradecido pues con Patricio, que fomentó y fomenta mi trabajo en lo musical, que es un gran amigo que la vida me regaló, al igual que con Gon La Serna.

René Hamel, has participado y colaborado en un buen número de proyectos musicales, y para los artistas, los títulos y postgrados son sus propias obras, discos, canciones, videos, etc. ¿Cuál es tu discografía?

Bueno, grabé con la Orquesta Criolla Música de Maestros, con Mojjsa Uma, con Alter Andino (Marcos Tabera), grabé con proyectos de amigos de Paraguay, Brasil, Argentina, Perú, y también algunas quenas y algunos arreglos en discos en Francia, Italia y Suiza.

René Hamel – Radio Cutipa

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René Hamel, actualmente integras Radio Cutipa junto a Ra Beat y Luis Daniel Iturralde. Una propuesta experimental de vanguardia, ¿algunas anécdotas que quieras compartir de su proyecto musical? ¿Alguna primicia?

Con Ra Beat venimos tocando hace algunos años, al igual que con Luis Daniel. Claro, en diferentes proyectos. Con el Conejo tenemos una hermandad muy profunda, y trabajamos esos experimentos vanguardistas con respeto. Tenemos sesiones de escuchas de música hecha en Bolivia y salen ideas.

Veníamos tocando como dúo, y llegó una invitación a un Festival, y Luis Daniel llega a completar los sonidos desde su mundo de percusión. Las voces femeninas están a cargo de Valeria Milligan (La Imilla Kósmica), y vamos preparando el primer disco de Estudio, que esperemos salga prontamente.

De momento, preparando algunos sencillos para poder compartirlos con todos los que gustan de Radio Cutipa, que esperamos con bastante ilusión que sea una Radio sintonizada en todas partes. Entonces, disco de los Radio Cutipa prontito.

Para la gran fanaticada de melómanos, qué discos recomendarías dentro de la producción y avalancha de música realizada en Bolivia, ¿algunos referentes o sugerencias para tomar en cuenta y adjuntar a las colecciones?

El disco Imantata de los Aymara, Fiesta de Los Quechuas Grupo Khanata, Kollasuyo de Ruphay, todo Pink Floyd, You Must Believe in Spring y We Will Meet Again (Bill Evans), Kind of Blue, Bitches Brew, Sketches of Spain (Miles Davis), y todo lo de este enorme personaje de la música, Fear Inoculum (Tool), Bach, Blues, escuchar música de los pueblos, música que nos motive a mejorar, a soñar, a ser felices en libertad.

Durante tu recorrido musical, ¿qué evento o Festival te ha dejado marcado?

Alguna vez que pude tocar Sikuri Mayor con comunitarios de la Provincia Camacho en Wallpa Kayu, o en Ilabaya tocar Jach’a Sikus en Larecaja.

¿Cuál es tu frase, lema, dicho o verso que le anima a seguir en la batalla y/o juego de la vida?

No tengo.

René Hamel ¿Qué les dirías a las personas que quieren incursionar en el Movimiento Musical? ¿Cuáles son sus palabras de experiencia a la gente, luego de los años recorridos? Unos mensajes de ánimo para las generaciones venideras.

Que alcancen sus metas, que tengan metas, que puedan imaginar y concretar su sonido, su estilo, lo que quieren, que aporten, que se formen, que solidifiquen su visión sonora, que propongan, que sean vanguardistas, que innoven, y que el proyecto en el que estén triunfe, y que tengan la satisfacción de la labor cumplida.

René Hamel – La música es el viaje

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Nos re-encontramos de bastantes años presenciando un show acústico de Las Ovejas Negras de Tupiza, en Plaza Abaroa de La Paz, cerrando el 2021. Actualmente, y levantando de a poco la mirada con más coraje y valentía, ¿cómo se encuentra el panorama musical y cultural en Bolivia?

Grato encuentro con tremendos personajes, tú y Aldrin. Entiendo que el panorama o la escena de la música en Bolivia viene muy bajo, no hay renovación, no hay propuestas sobresalientes, hay repeticiones de lo que se hizo en años pasados, los sonidos no logran conmover, y, bueno, se tiene que trabajar para dejar una huella y semillas.

La cultura en Bolivia es una cantera inagotable de posibilidades que debemos entender y compartir.

Yendo más allá de la música, y adentrándonos en el Séptimo Arte, ¿qué películas recomiendas dentro de tus preferidas?

Me gusta el Cine Clásico, pero Pájaros de Papel (España) y The Fountain, de Darren Aronofsky, van bien. Hay que ver películas, hay muchas propuestas, no todas buenas, pero siempre aportan algo.

Caminando por la vereda de la Literatura y Narrativa, ¿cuáles son tus libros de referencia o escritores icónicos?

Narrativa. La Literatura es una gran compañía y gran Arte. No tengo una lista de libros, pero Borges, Cortázar, Verne, Kafka, Joyce, Quevedo, Camus, Eco, Tolstói, Benedetti, Víctor Hugo el francés y el de Chuquiago (Viscarra), Dickens, Dostoyevski, Sáenz (Don Jaime), son algunos narrativos que me gustan.

Como buenos melómanos y músicos, ¿qué discos recomiendas para irse de viaje o vacaciones? ¿Qué material es su cabecera entre otros muchos?

La música es el viaje, y un viaje debe estar musicalizado con la música que a uno le guste y acompañe de mejor manera.

Iniciamos otro incierto año gracias al recrudecimiento de la etiquetada “plandemia”, y el COVID19 con sus nuevas variantes. ¿Qué proyectos tienes para el 2022? ¿Alguna primicia que quieras compartir?

Tengo música compuesta y grabada en casa. Tal vez compartir esa música sea una opción, pero también trabajar un disco pendiente con Mojjsa Uma, concluir el disco de los Radio Cutipa, y tengo un proyecto de un dúo con Noelia Canasa, dueña de una gran voz.

La despedida, un mensaje final para la gente que disfruta su música y para los nuevos seguidores de René Hamel.

Esperando llegar a tocar la fibra íntima de algún ser con mi música, les dejo este saludo, anhelos de bienestar pleno, y que en pronto podamos estar viviendo mejores días.


Cierro emocionado la edición, disfrutando de dos temas exclusivos que me llegaron al chat del Whatsapp cortesía de René Hamel, quien me transmite en un par de tracks un viaje musical inmenso, que atraviesa mis raíces y coloca de vuelta mi centro al eterno ocaso-amanecer del Ser.

Muchas gracias por la música, esperemos con ansiedad ese álbum de Radio Cutipa, que de seguro serán la templanza musical boliviana en estos tiempos de cambio.

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