
Quizás también te interese leer:
– Lexa Moon: el nuevo nombre de la electrónica melódica
– Antes Q’sea Tarde un sonido que mezcla soul, R&B y pop
– Fuego Lolita: humor, punk y un primer EP en camino
Alonso Castillo: una identidad forjada desde la introspección
¿Cómo definirías tu propuesta musical a alguien que te escucha por primera vez? ¿Qué aspectos de tu personalidad crees que se reflejan más en tu música?
Definiría mi propuesta musical como un espacio donde la vulnerabilidad tiene voz. Hago indie folk alternativo con una carga emocional muy fuerte, inspirado en esos momentos de soledad, nostalgia y dudas que muchas veces guardamos para nosotros mismos. Mi intención es que quien me escuche sienta que no está solo en lo que vive y que encuentre en mis canciones un refugio o una forma de entender sus emociones.
Creo que los aspectos de mi personalidad que más se reflejan en mi música son la sensibilidad, la introspección y la honestidad emocional. Soy una persona que piensa mucho las cosas, que observa y siente intensamente, y trato de transformar todo eso en canciones sinceras, sin miedo a mostrar mis inseguridades, mis heridas y también la esperanza que puede existir incluso en los momentos más difíciles.
¿Qué importancia tienen las redes sociales y las plataformas digitales para un artista? ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor logro hasta el momento, independientemente de la repercusión obtenida?
Creo que mi mayor logro hasta ahora ha sido encontrar una identidad propia. Me hace muy feliz saber que Alonso Castillo ya tiene una esencia y un sonido que las personas pueden reconocer. Son canciones que hablan mucho de las emociones, de la tristeza, de la nostalgia, pero también de la esperanza. Me gusta que la gente identifique el proyecto por esa honestidad emocional.
Más allá de cualquier número o repercusión, me siento orgulloso de haber convertido experiencias muy personales en canciones. Hay temas como “Vuelvo a caer” que significan muchísimo para mí porque hablan del crecimiento, de entender que la vida no siempre es como uno la imagina y que a veces hay que enfrentarse a una realidad difícil. Compartir algo tan íntimo requiere mucha valentía, y haberlo hecho es algo que valoro mucho.
También me siento orgulloso de haber permanecido en este camino a pesar de las dudas y los momentos complicados. Ha habido etapas en las que he pensado en detenerme, pero siempre vuelvo a la música porque es la forma más sincera que tengo de expresarme. Hay canciones que he escrito después de llorar, en momentos muy difíciles, y siento que a través de ellas puedo transformar mis emociones en algo que también acompañe a otras personas.
Y quizá los momentos más especiales son cuando alguien que no conozco me escribe para decirme que una canción le hizo sentir algo, que lloró con ella o que se identificó con una historia. Ahí es cuando entiendo que la música realmente conecta y que todo lo que hago tiene un sentido mucho más grande que cualquier cifra.
Las canciones suelen ser un reflejo de nuestras vivencias más íntimas. ¿Cuál de tus temas ocupa un lugar especial en tu corazón y qué historia esconde?
Hay dos canciones que ocupan un lugar muy especial en mi corazón porque representan dos momentos completamente distintos de mi vida, pero que están profundamente conectados entre sí: “Vuelvo a caer” y “Bomba nuclear”.
“Vuelvo a caer” nació en una etapa muy bonita de mi vida. Tenía una relación que me hacía muy feliz, trabajo y la sensación de que todo estaba en su lugar. Recuerdo una mañana en particular: mi novia se había quedado a dormir en mi casa y yo tenía que ir a trabajar, pero no quería irme. Quería quedarme viviendo ese momento para siempre. Ahí entendí algo muy importante: por más felices que seamos, ningún momento es eterno. Tarde o temprano tenemos que despertar y volver a nuestra realidad.
Meses después tuve un accidente que cambió muchas cosas para mí. Estuve internado en un hospital durante un tiempo y fue una etapa muy difícil emocionalmente. Y justamente ahí nace “Bomba nuclear”. Cuando regresé a mi casa, tomé la guitarra y empecé a escribir porque sentía unas ganas inmensas de escapar, de irme con las personas que amo, de empezar de cero y de reconstruirme. Esa canción representa ese deseo de volver a levantarse cuando todo parece haberse derrumbado.
Creo que por eso ambas canciones son tan importantes para mí. Una habla del momento en que sientes que la vida es perfecta y la otra del instante en que esa perfección se rompe. Son dos caras de la misma historia: la felicidad y la caída, el amor y la pérdida, la ilusión y la realidad. Y al final, creo que eso también es la vida: aprender a vivir ambos momentos y convertirlos en algo que pueda acompañar a otras personas.
Todos tenemos esos momentos reveladores en los que una canción o un disco nos transforma para siempre. ¿Qué trabajos musicales te inspiraron y te empujaron a ser quien eres hoy?
La música que me llevó a convertirme en artista es el resultado de muchas influencias que me han acompañado desde niño. En español, crecí escuchando bandas y artistas como Soda Stereo, Gustavo Cerati, Zoé y Los Prisioneros. Ellos me enseñaron que una canción puede ser profunda, poética y emocional, y que la música tiene la capacidad de acompañarte en distintas etapas de tu vida.
Por otro lado, bandas como Queen, Bee Gees, The Cure y Journey despertaron mi admiración por la composición, las melodías memorables y la capacidad de una canción para permanecer en la memoria de las personas durante años.
Además de todas esas influencias, una persona fundamental en mi camino fue mi hermano Matt Castillo. Ver de cerca su relación con la música me inspiró a creer que yo también podía encontrar una voz propia y expresarme a través de las canciones.
Hoy, aunque Alonso Castillo tiene una identidad muy ligada al indie folk alternativo y a la exploración de las emociones, siento que todas esas influencias siguen viviendo dentro de mi música. Cada artista me dejó algo distinto y, de alguna manera, me ayudó a construir el proyecto que soy actualmente.

La música siempre está en movimiento, al igual que los artistas. ¿Qué sonidos o estilos nuevos te están llamando la atención últimamente y qué te motiva a experimentar con ellos?
Creo que una de las cosas más emocionantes de la música es que siempre está en movimiento, y como artista me gusta mantenerme abierto a nuevas influencias. Últimamente he estado escuchando mucho a Sabino y he vuelto a conectar con la música de León Larregui, artistas que me inspiran por la manera en que construyen atmósferas y transmiten emociones desde lugares muy distintos.
También me ha llamado mucho la atención el reggae. Es un género que he escuchado bastante recientemente y que me gustaría explorar en algún momento dentro de mi propia música. Me parece interesante cómo puede transmitir sensaciones muy particulares sin perder profundidad emocional.
Cuando experimento, no lo hago con la intención de alejarme de mi esencia, sino de encontrar nuevas formas de expresarla. Siempre estoy buscando crear atmósferas diferentes, probar sonidos nuevos, incorporar sintetizadores o elementos que me permitan contar las historias de otra manera. Me gusta la idea de que cada canción tenga su propia personalidad.
De hecho, la música que viene para Alonso Castillo refleja mucho esa búsqueda. Aunque sigue existiendo la parte emocional e introspectiva que caracteriza al proyecto, también hay canciones con influencias más cercanas al rock latinoamericano de los noventa y a sonidos que no había explorado antes. Creo que la evolución consiste justamente en eso: mantener una identidad clara, pero sin dejar de descubrir nuevos caminos.
Para cerrar, ¿hay algo que quieras compartir con tus seguidores? El escenario es tuyo.
Para cerrar, me gustaría agradecer a las personas que han hecho posible este camino. Primero a mis papás, por apoyarme siempre, por creer en mí y por heredarme ese amor por la música que hoy forma una parte tan importante de mi vida. También a mi hermano, Matías Castillo, por enseñarme, guiarme y acompañarme en este proceso artístico y personal.
Y, por supuesto, gracias a todas las personas que escuchan mis canciones, las comparten o se toman el tiempo de enviarme un mensaje. Muchas veces no imaginan el impacto que tienen esas palabras, pero son una de las razones por las que sigo haciendo música.
Lo más valioso que me ha dado este proyecto ha sido la oportunidad de conectar con personas a través de las emociones. Gracias por permitirme acompañarlos en momentos importantes de sus vidas. Si alguna de mis canciones les ha hecho sentir comprendidos, acompañados o simplemente menos solos, entonces todo esto ha valido la pena.
También me gustaría decirles que, si hay algo que aman hacer, ya sea música, pintura, fotografía, escribir o cualquier otra forma de arte, no dejen de perseguirlo. A veces el camino puede ser complicado, puede haber dudas, tropiezos o momentos en los que parezca que las cosas no avanzan, pero crear siempre vale la pena. El arte tiene una forma muy especial de ayudarnos a entender quiénes somos y de conectar con otras personas.
Y mientras haya historias que contar y emociones que transformar en canciones, aquí seguiré.
ENCONTRARÁS MÁS INFORMACIÓN SOBRE ALONSO CASTILLO EN: Instagram, YouTube, Spotify.


