El Cholo, pionero del Rap en Bolivia

El presente me tiene alocado, perdiendo la cabeza y muy intenso, sin ganas ni almas para hacer las cosas. Quiero deshacer el planeta. En ese instante aparece en el mar de penurias una Isla llena de Sol, de brillo, que dejó huella en mí hace más de 20 años, y que salva del naufragio a este peregrino andino. Es nada más y nada menos que el nacido como Marcelo Yañez, y conocido musicalmente como El Cholo. ¡Primer rapero que hizo un álbum profesional en estas tierras sin mar!

Había perdido contacto con El Cholo desde el 2000, cuando arribó a la ciudad del Illimani, cerquita de la Cordillera Real de Los Andes, y que de La Paz sólo tiene el nombre nuestra ciudad, ya que, al ser capital política del Estado Profundo de Bolivia, nos vemos atados en caos, burocracia, democracia, dictadura, locura estatista, desmanes gubernamentales, etc., dejando para la distracción y el ocio, la Cultura y el Arte.

Emotivo presentar este comienzo de la historia del Rap y Hip Hop hecho por El Cholo, un compatriota que lleva la sangre andina, y representa con mucho amor las tierras de sus ancestros allá desde el otro lado del charco.

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El Cholo, la Reconquista Hip Hop hasta Berlín

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Luego de dos años de sobrevivir al COVID -19, personal y musicalmente hablando, ¿cómo estás actualmente?


Personalmente me va muy bien, no me puedo quejar. La familia está sana y feliz, y logré rearmar un buen Home Studio después de casi una década con todo lo que se necesita. Una década en la que mi prioridad eran mis hijos, que ahora ya están cada vez más independientes.

¿Cómo naces a la vida musical?


Desde mi temprana niñez estuve siempre muy ligado a la música. Mi padre (Gerardo Yañez) es compositor y constructor de instrumentos, así que en mi casa siempre estuve rodeado de sonidos, armonías, y de mucha gente creativa.

Durante mi tiempo en la Escuela básica pasé clases de piano clásico, toqué flauta dulce, y canté en el coro de mi escuela durante muchos años. Mi padre me enseñó a tocar zampoña al estilo originario andino: trenzando las dos voces (ira / arka) con melodías de Kantus o Sicureadas, siempre tocando entre dos, nunca solo.

Cuando mi padre llegó a nuestra casa con una Atari ST -el año 1988-, comencé a interesarme por la Ingeniería de sonidos. En esa misma época, mi padre me llevó a los Estudios de grabación de unos amigos -acá en Berlín-, y ahí aprecié por primera vez sintetizadores, drum machines, y música que fue producida netamente con esas nuevas tecnologías.

Eso fue dos años antes que me mudara a Bolivia. A partir de ahí, hasta más o menos 1995, no me dediqué a la música activamente, cambié de rumbo al Graffíti.

¿Qué influencias artísticas has recibido? ¿Qué estilos musicales han influenciado en ti?

Mis influencias fueron -inicialmente- la Música Clásica Europea, la Música Autóctona Andina. Luego hubo un cambio drástico. Con aproximadamente diez años, comencé a escuchar un poco de Pop y Funk, y poco después ya solamente música Rap y Electro Funk.

Durante mis cuatro años en Bolivia (de 1990 a 1994), aparte de la música Rap, también fui influenciado un poco por el Rock. De vuelta en Berlín (entre el 1994 y 2000), dejé a un lado por completo el Rock, y lo cambié por Ragga y música Electrónica. La música Rap de todas maneras siguió siendo mi preferencia. A partir de más o menos el año 2002, ya no me atraía la música Rap que se producía.

El sonido del Ragga y Dub me parecían mucho más interesantes, y con el renacimiento de la música Electrónica (no-comercial) acá en Berlín, aproximadamente el 2004, mi camino siguió también con ese estilo musical.

Aparte de la música y la Ingeniería de sonidos, siempre tuve gran interés por la pintura, el diseño gráfico, y la fotografía. El padre de mi mejor amigo en Alemania tenía una galería de Arte, y su madre es literaria. Muchos amigos de mis padres eran artistas, mi hermano también es un músico muy talentoso, más interesado en el Rock Metal de vanguardia. Así, todo tipo de artes me acompañaron constantemente.

¿Algunos grupos o artistas que han marcado tu camino hacia El Cholo?

Fueron muchísimos los grupos y artistas musicales que me influenciaron, pero me gustaría agrupar los más primordiales en tres secciones (la temporada hasta el lanzamiento de mi segundo y último disco).

Antes de mi llegada a Bolivia -o sea antes del año ’90-, los compositores de la Música Clásica Europea: Kraftwerk, Afrika Bambaata & The Soul Sonic Force, Grandmaster Flash & The Furoius Five, BDP, Public Enemy, Too Short, Beastie Boys, N.W.A., 2 Live Crew, EPMD, Erik B. & Rakim.

Entre 1990 y 1994, cuando viví en La Paz: Gangstarr, Cypress Hill, Ice Cube, Tim Dog, Nirvana, Lou-Kass (no habían sacado su disco Akasa todavía). Solamente los conocía como grupo en Vivo, presentándose en Pubs paceños, como por ejemplo El Socavón.

Entre 1994 hasta el 2000: Jeru The Damaja, Nas, Mobb Deep, Wu Tang Clan, Artifacts, Mos Def, Dr. Octagon / Kool Keith, Sizzla, Bounty Killa.

Es solamente una pequeña selección para que sepan cuál fue la esencia de mi gusto. Especialmente la época a partir del 1994 fue increíble, ya que tuve la suerte de disfrutar en Vivo de la hoy considerada Era Dorada del Hip Hop.

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¿Una breve reseña de tu carrera como El Cholo hasta el presente? ¿Cómo surges en el proyecto musical de tu vida?

Comencé a escribir textos en castellano más o menos en 1996. Me presenté en algunas fiestas de Hip Hop en Berlín donde había Open-Mic. En 1998 viajé a Bolivia y logré grabar mi primer disco. Luego, de vuelta en Alemania, comencé a rapear en alemán, y me presenté en fiestas o pequeñas Jams de Hip Hop.

Grabé un par de canciones rapeando en alemán que fueron difundidos en Underground – Samplers. El fin era juntarnos en casa de alguien, escribir textos y dibujar, pasarla bien, rapear y -de vez en cuando- grabar algo.

El año 2000 grabé mi segundo disco durante una visita a Bolivia. También fue la última vez que pisé suelo boliviano.

Para muchos músicos, el lugar de nacimiento y la zona de crecimiento son fundamentales para el desarrollo de su identidad artística, como El Cholo. ¿Qué nos puedes comentar al respecto? ¿Qué lugar tienes de nacimiento? ¿Cómo nace el sobrenombre de El Cholo?

Nací en Berlín, y hasta poco antes que me mudara a Bolivia, Berlín fue una ciudad partida. Partida por un muro que fue herencia de la Segunda Guerra Mundial. Los cuatro aliados que ganaron la guerra acordaron cuidar militarmente a Alemania, cada uno ocupándose de una parte.

Berlín está localizada en el centro de Alemania -que correspondía a los rusos-, pero nadie de los aliados quería ceder por completo la capital a solamente un aliado, así que acordaron que Berlín fuera partida. La parte en la que yo viví fue cuidada por los estadounidenses, franceses e ingleses, y fue encercada por un muro de 1961 a 1989.

Por favor, infórmense para más detalles históricos, pero es importante saber lo que acabo de mencionar para poder entender mejor cuál fue la situación del alma berlinesa, ya que Berlín tenía un estatus especial (por ejemplo, no se necesitaba hacer el obligatorio servicio militar alemán).

También los alquileres de los departamentos eran bajos, mucha gente creativa de toda Alemania se vino a vivir a Berlín, y también hubo una buena cantidad de extranjeros (estudiantes internacionales, artistas, inmigrantes procedentes de Turquía y Europa del Sur, aparte de los soldados internacionales). Ese ámbito multicultural dejó mucho espacio para nuevas corrientes artísticas.

A fines de los años 80’s, el Graffiti se adueñó de las calles, y con la caída del muro el 89, de repente una ciudad completa se nos presentó como patio de recreo. Los soldados americanos nos presentaron el soundtrack para nuestras aventuras coloridas.

Películas como Beat Street y Colors nos guiaban. Entre 1990 – 1991 -de facto- nadie cuidaba la otra parte de la ciudad. Cuando volví de Bolivia de visita en 1992, no había ni una casa que no estuvo taggeada, muchos trenes, y todas las paredes al lado de los rieles estaban pintadas con graffitis.

Por otro lado, por supuesto también me influenció mi vida en La Paz. Mi madre trabajaba en una línea aérea cuando vivíamos en Berlín, pudimos visitar varias veces La Paz en mi niñez. La casa de mis abuelos bolivianos, la casa natal de mi padre estuvo localizada en la vieja zona fabril de la Zona Norte, cerca de la Terminal de buses.

Ahí vivíamos cuando fuimos de visita a La Paz, y también cuando nos mudamos a La Paz. Conocí a niños vecinos de la zona, y durante mis visitas siempre disfruté del lindo humor paceño, pero también visualicé la pobreza material que existía.

Cuando nos mudamos a La Paz (1990) con mi familia, sin embargo, me di cuenta que me faltaba mucho por conocer. Fui inscrito al Colegio Alemán, que encaraba su último año en el centro de La Paz, y que luego se mudó a la privilegiada Zona Sur.

Me tocó no solamente viajar cada día -casi una hora- de la Zona Norte a la Zona Sur, sino también vibrar la realidad de mi zona a la realidad de la zona donde se encontraba el colegio. Me acuerdo que en uno de mis primeros intentos de contar algo en castellano a mis compañeros en un recreo, alguien dijo que yo hablaba “como cholo”.

En ese momento no entendí a qué se refería, porque todavía no pude distinguir las diferentes maneras de hablar castellano, pero fue la primera vez que sentí que la palabra “cholo” tenía una connotación negativa. Cuando contaba en el colegio en qué zona vivía, me preguntaban si realmente vivía donde “los cholos”.

En varias ocasiones me di cuenta que conocía una parte de la ciudad y de la sociedad que la mayoría de mis compañeras y compañeros de colegio no conocían, o que solamente conocían de historias. Historias de continentes ajenos, de épocas fantásticas. Me parecía gracioso que genéticamente yo era menos “cholo” y más “k’ara” (blanco) que ellos soñaban ser, pero, culturalmente, yo era más “cholo” y más europeo que ellos.

Por esa razón, y ya que La Paz es la capital mundial de los apodos, uno que otro me llamaba Cholo o Marcholo, entre muchos otros apodos que tenía. Cuando comencé a escribir textos, el único nombre que me parecía razonable fue El Cholo, porque para mí esa denominación, y la representación de esa palabra eran algo positivo, aunque mucha gente en Bolivia todavía la usaba despectivamente a diario.

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Para los artistas, los títulos y postgrados son sus propias obras, discos, canciones, videos, etc. ¿Cuál es la discografía de El Cholo (y los años de edición) a la fecha?

Ya que no me limité solamente a la música en mi vida artística, me gustaría distinguir.

A nivel musical cuento con dos realizaciones en castellano: La Reconquista (álbum CD producido en 1998) y Clima de Quimsa Charani (álbum CD – producido 2000). En alemán tuve algunas apariciones en samplers, netamente producciones (no comerciales) entre 1998 – 2000.

Pinté Graffitis entre 1988 al 2006 en Alemania y Bolivia.

A partir del año 2008 comencé a promocionar acá en Europa un instrumento de cuerdas que fue desarrollado por mi padre. Finalmente lo patentamos, fue tema en la televisión y prensa alemana, lo presentamos en concierto exclusivo en la Filarmónica de Berlín, haciendo sonar temas de compositores contemporáneos europeos y bolivianos, como ejemplo, Alberto Villalpando.

El proyecto en sí, la Comunicación Social y el Marketing que se tuvo que efectuar para poder vender ese instrumento acá en Europa fue como una Obra de Arte para mí, comparable a una brujería tal vez. Cuando entregué el primer instrumento al nuevo dueño, me sentí como si hubiese hecho mi doctorado en musicología-sicológica.

Recientemente, aparte de mi laburo principal, doy seminarios de Rap en colegios. No por interés o con fines económicos, sino porque quiero incentivar a jóvenes a enfocar sus pensamientos para luego materializarlos.

Eres considerado históricamente dentro de la Escena boliviana el primer MC que registra un álbum profesional, fortaleciendo el nacimiento de la poesía lírica dentro del Movimiento Hip Hop. ¿Qué nos puedes comentar de la producción de El Cholo intitulada Reconquista, producida por el Sello Discolandia? ¿Cuándo se la grabó y editó? ¿Alguna anécdota en la producción?

Cuando visité Bolivia (1998), ya tenía unos cuantos textos preparados, pero no tenía la intención de sacar un disco. Mi padre me incentivó a grabar un tema, y lo primero que hice fue comprarme un drum machine en la tienda Sony -en el centro-.

Fue una BOSS Dr. Rhythm DR-5, una máquina que ya habían usado unos amigos que hacían música en La Paz. Antes de poder grabar mi tema Demo, tuve que aprender a usar esa máquina, y la Roland S-550 que estaba en el estudio de mi padre.

Siempre me fascinó el sonido de las Tarkas, y fue así que usé ese sonido sampleado para el tema Demo que entregué a Discolandia: El Cholazo (segunda versión). Llegamos a un acuerdo, y firmé un contrato que me daba la opción de poder grabar unos días por pocas horas en los Estudios de Discolandia en Obrajes.

Las semanas siguientes me tocó trabajar duro, ya que tuve que escribir los textos restantes, hacer los beats, y ver cuál podría ser el diseño del CD. Fue una buena experiencia grabar en un Estudio tan grande y prestigioso, pero el Ingeniero de Sonido encargado no conocía el tipo de música que quería hacer, y se limitó a apretar “Rec” y “Stop”, y de añadirle un poco de compresor.

Sentí que no era necesario usar un Estudio tan grande para producir la música que quería hacer, pero aprovechamos de grabar batería natural para algunos temas, y la voz, por supuesto. Luego ya usamos las pocas horas restantes para mezclar un poco los temas.

El 2000 grabas el segundo álbum de El Cholo, Clima de Quimsa Charani, otra obra clásica dentro del Rap boliviano, también registrada en La Paz – Bolivia, pero de manera Independiente y auto-gestionada. Realizado por MagicoSur Productions en formato CD. ¿Cómo le fue a la producción y difusión? ¿Algunas anécdotas que rememores?

Llegué a La Paz el 2000, y no tenía idea cuál podría haber sido el impacto de mi primer disco. Solamente sabía que se había tocado una que otra canción de vez en cuando en la radio, y que Discolandia había puesto a la venta mi disco.

Llegué sin ningún texto nuevo preparado. Ya una semana después, acordamos con un amigo que un nuevo disco mío podría ser el primer lanzamiento de su nueva productora.

Me puse a trabajar en el Estudio de mi padre, y paralelamente logré establecer un show de radio semanal -de dos horas- en la Radio Graffiti, donde solamente presenté música Rap. Ese show se llamaba “Tinnitus”.

La producción de Clima de Quimsa Charani no fue un acto concentrado y linear. Estuvo entrecortado por muchos viajes y proyectos artísticos de todo tipo que realicé durante mi estadía de tres meses en Bolivia.

En una de las fiestas de Hip Hop que organicé, me robaron la bolsita de mi Minidisc. Entre los Minidiscs que estaban en esa bolsa, estaban algunas pistas y muchas ideas y samples que quería usar para el disco. Ni modo, así es la vida.

Tuve que rearmar desde cero algunas canciones, y seguramente hubieran resultado unas dos a tres canciones más en el CD, pero ya no me quedaba más tiempo. El disco se grabó completamente en el Estudio de nuestra casa. Lo grabamos en una Roland VS-1680, y usamos el BOSS DR-202 y la Roland S-550.

No llegamos a un acuerdo con mi amigo que originalmente quería producir el disco, así que decidimos estrenar el CD en el sello de mi padre, MagicoSur Producciones. Cuando me fui, todavía no estaba acabado el booklet del CD. Por ésa y otras razones, el CD recién salió el 2001.

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Salud es el video single promocional de tu segunda producción como El Cholo, dirigida y producida por el querido Eddy Villegas. ¿Cómo les fue en aquel momento de realización? ¿Alguna anécdota en especial?

Nos encontramos un par de veces con Eddy -en la productora donde trabajaba- para ver si podríamos prestarnos los equipos. Finalmente llegamos a un acuerdo, y nos preparamos para el día de la filmación. Eddy me dijo que se querían acoplar unos amigos que pude conocer anteriormente en las fiestas de Hip Hop que organicé, y también en la Maratón de Hip Hop de la Radio Graffiti.

Llegué al punto de encuentro en la Av. Buenos Aires, con un tremendo chaqui (dolor de cabeza) puntual como alemán, y Eddy y sus cuates llegaron a hora boliviana (je je). Sabía que algunos de los changos que nos acompañaban eran pandilleros y que no tenían vida fácil, pero me llamó la atención un chico que se acopló poco después.

Ese chico era un poco menor que los demás, noté que estaba en mal estado. Era un verdadero chico de la calle, que estaba notablemente al filo del precipicio. Todavía lucia ropa no muy gastada, pero se vio que no se había bañado un buen tiempo. No le faltaba mucho para tener pinta de clefero.

Grabamos aproximadamente seis horas en diferentes spots desde la Buenos Aires, Zona Norte, La Periférica por Miraflores hasta el Centro. El chico nos acompañó durante todo el recorrido, y se alegró porque le invitamos comida y cigarrillos, y porque pudo pasar un día junto a nosotros. Se lo ve en el video el momento que rapeo “citadino neto, lo bello y horrendo, completo.”

Unos cuantos personajes que se ven en el video ya no viven. Entre ellos alguien que fue un hermano desde el primer minuto que nos conocimos. Mi amado cuate grafitero el Sopapo aka Slap. Él dibujó el lindo Graffiti que sale en el video cuando suena en el primer refrán. También me gustaría agradecer a Eddy por su trabajo y la amistad que tenemos.

Nos conocimos en el 2000, en el Marathon Hip Hop de Radio Graffiti / FM 101.7. Una jornada épica para el Movimiento, que se estaba articulando poco a poco. ¿Qué nos puedes rememorar de tu paso por el Hip Hop en suelos bolivianos? ¿Algunas memorias especiales que puedas compartir?

El año 2000 llegué a Bolivia con la intención de visitar a mis padres y algunos lugares turísticos con mi novia, y tal vez grabar unos cuantos temas nuevos paralelamente. Eso fue la idea original y el plan ingenuo.

Cuando despegó mi avión de vuelta tres meses después, había visitado mis padres, Cochabamba, Los Yungas, Tiwanaku, Copacabana, produje un disco entero, pinté varios graffitis, organicé tres fiestas de Hip Hop, hice un show semanal en la Radio, hicimos la Marathon de Hip Hop, tuve apariencias en la Televisión, grabamos el video para el tema Salud -entre otras cosas-.

Esa visita fue una locura total, para escribir un libro. Una pequeña anécdota, por ejemplo: en el centro de La Paz hubo muchos locales que ofrecían internet, y mi novia y yo casi todos los días mandábamos e-mails a nuestros amigos en Europa.

En uno de los cafés relativamente grandes en la Av. Mariscal Santa Cruz, el chico que estaba encargado del café ese día puso su música. Era una cinta con puras canciones de Rap. Entre esas canciones de repente comenzó a sonar mi tema El Cholazo de mi primer disco. Fue la primera vez que escuché mi canción en La Paz.

Cuando fuimos a pagar, le pregunté de dónde conocía la canción, y me respondió que esa canción era de un rapero local, y que era algo especial que no se encontraba tan fácilmente. Me reí y le dije que yo era el que rapeó esa canción.

El chico no me creyó, y pensó que me quería hacer la burla de él, incluso cuando le recité el texto. Le dije que en la tapa del disco se me ve junto a los lustrabotas de la Pérez Velasco, pero me dijo que no conocía la tapa del disco.

No le pude convencer, seguía pensando que me quería hacer la burla de él, por eso decidí no molestarlo más. En ésa y en otra ocasión me di cuenta que se conocía mi música, pero que no se conocía mi cara. A mí, como graffitero de corazón, no me pareció mal esa realidad.

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Dentro de tu recorrido musical, ¿qué evento o Festival te han dejado marcado?

Me parece que el evento más interesante fue la Marathon de Hip Hop el 2000. Cuando acordamos con los dueños de la Radio Graffiti presentar pura música Rap por 24 horas (el día del primer aniversario de la Radio). No hubo mucha propaganda para ese evento.

En mi show semanal de Hip Hop Tinnitus anuncié el día y la idea, fotocopié unos flyers y también pequeños carteles, y me fui a pasear. Distribuí los flyers uno por uno a chicas y chicos que tenían pinta de hip hoperos. Desde las laderas hasta el centro, colgué los carteles en los Pubs de Sopocachi o en los puntos clave, como por ejemplo hamburgueserías y cafés de internet.

El día del evento trajimos el equipo adicional necesario que se requería para sentirnos cómodos: tocadiscos, sampler, teclado, una tonelada de CD’s y discos, y cerveza.

Comenzamos al medio día tranquilamente, y ya por la tarde, cuando comunicamos el teléfono de la Radio para que la gente llame -para hacer sus pedidos musicales-, nos dimos cuenta que la cosa se volvía grande. Nos llamaron de todas partes de la ciudad, e incluso comenzaron a llegar a la Radio. Los primeros en llegar fueron unos chicos que bajaron desde El Alto.

Les dejé entrar, y a partir de ahí ya no paraban de llegar. Rogamos a la gente que ya no se aproximen a la Radio porque los vecinos comenzaron a quejarse. No queríamos que nos corten la señal. La cosa era demasiado interesante y fructuosa. Se volvió improvisación total. La Radio Graffiti de repente fue Radio Anarca con toque Hip Hop.

Tematizamos el graffiti, la realidad de las pandillas, la historia del Hip Hop, etc. Fue un Jam Radial con una masa de participantes. Cada uno podía compartir, actuar, y sentirse parte de ese evento. Hubo empresas que nos contactaron para que hicieramos propaganda -a cambio de premios-, así que iniciamos una competencia freestyle.

El primer premio fue un fin de semana en un Hotel en Los Yungas. Ese espacio creado, ese momento, fue Alma pura de Hip Hop como yo lo entendía. Quiero mandar saludos y abrazos a DJ Mero Mero, quien fue mi acompañante desde el primer hasta el último minuto de la Marathon Hip Hop.

Una de mis preferidas es Reconquista, El Cholazo, Salud, y en especial Abrite Paso Y, entre otras canciones que son mis preferidas. Dentro de tu repertorio, ¿qué canciones son las que marcaron tu carrera como El Cholo?

Esas tres canciones seguramente son las más conocidas, y por supuesto también son pilares de mi trabajo como rapero El Cholo, pero me gustaría recalcar una canción que simboliza la energía que me motivó tanto el beat como también el texto, por eso quisiera citarlo.

El primer tema de mi segundo disco, Luna Nueva:

“Gol olímpico / Íntimos silbidos en el parque de noche… y no siempre fue así / Ese graffiti es más antiguo que vos ch’iti mano de obra / Piel de city con o sin ti un equipo firme / Loop que combine en su interior gloria con desquite me iré de un idioma a otro a velocidad beats per minute rinde, efecto triple / ¿En qué quedo el simple hecho bueno? La dudosa arruga muda saluda a la gente que no la conoce.

Proceso de lugar / Recta final / Última ruta. Por estar acostumbrados al clima similar a Urano nos gusta la ruda Ch’ukuta / Nunca de a luca. Comunidad Kallawaya provincia mara / Bronce el alma / Mitas matas en tutuma.

Digital se graba / No confundas placas / A pagar, dando palabras. Listo, reíte nomás sino cachas beats, cuts, transporte pesado atravesando y al mando varios.

Nada nos pertenece / La calma nos alimenta. Emisión por ojo / Vayan a bailar por gozo mozos como parte del rostro del globus pero sin nosotros”.

Gracias a retomar contacto con tu Sr. Padre, el Maestro Gerardo Yañez, el pasado 2021, quien influenció mi carrera de sobremanera, nos podemos re encontrar contigo casi 21 años después. Gracias a tu aporte, el Movimiento Hip Hop boliviano en La Paz tuvo Alma y Ajayu, un Espíritu colectivo que se iba expandiendo desde inicios de los 80’s por el Mundo entero. ¿Qué nos puedes rememorar de aquellos tiempos en los que activaste desde el Graffiti, el Rap, y el beatmaker de la Cultura en las alturas del Illimani?

1990 no conocía a nadie en La Paz que escuchara Rap o que hiciera graffiti. No existía “infraestructura” hip hopera.

Encontré mis primeros sprays en la Av. Illampu, y mis amigos me mandaban cassettes desde Alemania -con la última música Rap-, hasta que encontré una tienda donde te importaban cualquier CD -si conocías el nombre del disco-. Fue la era de Michael Jordan, y gracias al buen olfato de las comerciantes del mercado negro, nunca tuve problemas en encontrar buenos Sneakers.

En las fiestas o discotecas básicamente se escuchaba Pop, y un poco de Rock y Salsa. Se bailaba en filas, siempre con pareja. Otra manera típica de entretenerse los fines de semana fue encontrarse en casa de alguien o en una plaza, y hacer una guitarreada con unos traguitos.

Me enteré de los concursos de los bailes Techno que hubo en “Sábados Populares” y “El Show de Jacky” (programas de TV), y cuando fui a ver personalmente la final en el Coliseo Cerrado del Instituto Americano, vi que existía mucha gente que gustaba de otra clase de música. Música que no se escuchaba en las radios paceñas constantemente. El tema de las Maras (Pandillas) de repente estuvo presente también.

Sin embargo, tardó bastante hasta que conocí a alguien que hiciera graffitti. A Eddy Villegas lo vi la primera vez más o menos en 1992, porque ambos queríamos hacer un trabajo para una ONG que se llamaba “SEAMOS”. Entregamos nuestros diseños paralelamente, y, ya que hubo muchas paredes que pintar, nos partimos el trabajo. Con el dinero y las latas de SEAMOS pude pintar cuando me daba la gana.

En una ocasión me dejaron pintar una pared en el Colegio Alemán. La pinté en la tarde, después de clases, y se acercó un compañero de mi curso paralelo y me preguntó que estaba haciendo. Le conté un poco de qué se trataba, y le mostré unas revistas y un libro que siempre tenía a mano: “Spraycan Art”. Ese compañero luego comenzó a pintar también.

La primera vez que pintamos juntos, pintamos una pared para SEAMOS en “Las Cholas” (parque municipal). De ahí me acompañó numerosas veces, y nunca voy a olvidar cómo fuimos a pintar al Altiplano.

Fue una experiencia surreal pintar graffitis camino al Lago Titikaka, con la Cordillera observándonos. Otra experiencia excepcional fue pintar el mural gigante en la Avenida Kantutani (1996) en contra las pruebas nucleares francesas. Ese amigo también se encargó del diseño de los booklets de mis dos CD’s, y es ahora un diseñador de primera fila en Bolivia. Mi gran amigo Carlos Torres aka El Calo.

Como buenos amantes de la música, según tus gustos y estilos, ¿qué discos recomiendas para prestarle atención? ¿Qué material es tu cabecera entre otros?

Por favor, escuchen My Philosophy de Boogie Down Productions, la versión original de Breakers Revenge de Arthur Baker, y vean el video de Renegades of Funk de Afrika Bambaata & The Soulsonic Force para conocer la energía que inició el Movimiento.

Entre mis preferidos álbumes figuran The Sun Rises In The East de Jeru The Damaja, Illmatic de Nas y Liquid Swords de GZA.

Actualmente me gustaría apuntar al nuevo álbum de KRS One/ IMAMCRU12, y a las producciones de Griselda Records. El próximo álbum de Black Star (Mos Def & Talib Kweli) también debería ser escuchado.

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¿Cuál es tu frase, lema, verso o dicho? Ése que te anima, alienta, levanta, enfoca, etc., para seguir en la batalla musical y en el juego de la vida.

Tú puedes ser todo. ¡Inténtalo!
No borders, ¡no nations!

Luego de los frutos sembrados, tu obra como El Cholo y figura artística dentro del Movimiento Hip Hop boliviano se han tornado como icónicas y legendarias. Muchos ansiamos tu retorno al juego. ¿Qué proyectos tiene El Cholo para el 2022? ¿Alguna primicia en especial?

Recién reactivé mis posibilidades para poder hacer música seriamente, y es muy temprano para hablar de proyectos. Será una cosa espontánea, pero estoy con ganas de producir algo nuevo. A ver qué se pinta.

La despedida, un mensaje final para la gente que disfruta tu obra musical, y para los nuevos seguidores de Marcelo Yañez aka El Cholo.

Me gustaría dar las gracias a toda la gente que me acompañó y apoyó durante mis años en Bolivia. Es fascinante ver como evolucionó la idea del Hip Hop en Bolivia y en toda Latinoamérica, y estoy orgulloso de ser parte de esa historia.

A mi criterio, no existe mejor manera para convivir pacíficamente si cada uno tiene la posibilidad de expresarse artísticamente. El Hip Hop es un muy buen marco para poder comenzar a ser creativo, pero no deberíamos limitarnos y ser puristas.

Es muy importante conocer la historia del Hip Hop para poder entender la fuerza que tiene, ¡sí! Pero si no queremos que el Hip Hop acabe en el Museo, hay que buscar y dejar crecer nuevas formas de expresión. Actualmente el Rap, el Streetart, el Streetfashion todavía son como una Cultura global.

Tal vez la más notoria y constante de los últimos veinte años. Una Cultura que surgió desde abajo. Sigamos expresándonos positivamente, diariamente, con todo lo que tenemos a disposición.

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